¿No gusta cooperar?

Ya mucha gente ha hablado al respecto, y ha mandado correos masivos sobre esto… Pero faltaba yo de proyectarme!!

Y es que durante ya 15 años, los mexicanos han sido víctimas de una epidemia que nos ha afectado a gran parte, si no es que a todos nosotros. Nos la pintan muy bonita, y nos ofrecen una calma moral -la cuál podríamos obtener por nuestros propios medios sin necesidad de tanto alboroto- a cambio de un peso. Sí, un peso. Un peso que, si todos los mexicanos lo damos, sumaría más de 113 millones de pesos. ¿Y cuál es la forma de lograr que 113 millones de mexicanos suelten un peso de su bolsa? No es el clásico “me prestas un peso y mañana te lo pago” (aunque debería…), sino más bien es algo así como el señor que sube a los camiones a pedir dinero, mostrando la receta de aquella medicina tan cara que tiene que comprar para su familiar enfermo. Así es, el método es llegar a los corazones de la gente y decirles que es un “acto de amor“, de caridad. En palabras más crudas y realistas, utilizan la lástima para ganar dinero. Usan la pantalla de los niños con capacidades diferentes para enternecer a la gente y literalmente obligarlos a donar. Más que un donativo, yo diría que es un robo. Sí, un robo que luego será entregado a “quienes más lo necesitan”. ¿Y quién es este buen samaritano que organiza todo esto? Este Robin Hood del México contemporáneo… Pues ni más ni menos que quien fuera considerado el hombre más rico del mundo en estos últimos dos años, nada más y nada menos que el mexicano (¡¡VIVA MÉXICO!! -nótese mi sarcasmo-) Carlos Slim, quien de slim no tiene mas que el apellido, porque año con año, o mejor dicho, día con día, los mexicanos contribuyen a engordar su billetera.

Después de tanto rollo, sí, señoras y señores, estoy hablando del gran fraude que es el Teleton. Lo que a simple vista pareciera un acto caritativo y de ayuda a aquellos infantes quienes les ha tocado nacer con alguna discapacidad o adquirirla en el transcurso de su corta vida. Digo, ¿a quién no le llegan al corazón las historias de cómo viven estas personas? Sí, son ejemplos de fortaleza y perseverancia al ver cómo muchas personas así logran metas que ni aún nosotros en pleno uso de razón y salud hemos logrado. Sinceramente hay que ser bastante fríos y no tener una sola pizca de corazón para no sentir aunque sea un poquito de compasión por estas personas. Pero la neta, lo que estas personas buscan no es compasión, ni mucho menos lástima de nadie. Lo que estas personas buscan (y muchas veces en realidad no lo buscan, pero no está de más dárselos) es apoyo. Y no tanto apoyo económico, simplemente apoyo moral, o simplemente ser tratados como cualquier otro. Es ahí donde comienza el problema de nuestro tan querido tele-maratón. Hacen ver a estas personas como seres indefensos, y que “necesitan de nuestra ayuda“, en otras palabras, los hacen ver, no tanto como menos, pero sí diferentes a cualquiera de nosotros. Y díganme, ¿no es esto una forma de discriminación? Digo, tanto que todos dicen que hay que tratarles igual que a cualquier otro, y los utilizan con fines de lucro!

Esa es la parte del dilema moral, nos crean un falso alivio de que estamos ayudando, y nos dan nuestra estampita o nuestra pulsera de “yo apoyé al Teleton <3″, que más bien deberían decir “yo ya le di su domingo a Slim $”, y es ahí donde viene el dilema socioeconómico. Sí, llegan a la meta de sus no sé cuántos millones de pesos que quieren juntar (que, luego del sencillo cálculo que hicimos anteriormente, del peso por mexicano, me parece absurdo que tarden 24 horas o más en juntar lo que se proponen), Lucero llora lágrimas de cocodrilo para ganar más rating para Televisa y volver a ser la mamá del Teleton el año siguiente, y sí, construyen un centro de rehabilitación muy bonito y todos son felices hasta el siguiente año. Pero, lo que pasa tras el escenario, es que eso que se invierte realmente en la construcción de centros de rehabilitación y el apoyo a las personas con discapacidad, no es mas que un porcentaje mínimo de lo que se recauda en realidad. Démosle un número, digamos, el 10%. Pero ¿qué sucede con el otro 90%? Pues adivinen, que se va directito a la bolsa de Carlitos! ¡Wow! Debería escribir un libro titulado “Cómo hacer pendejos a 100 millones de personas y ganar 90 millones de pesos sin morir en el intento”. O dejémoslo en un “Fraude masivo para dummies”.

Pero eso no es todo, aquí no se trata sólo de Slim y los mexicanos… Existen otras entidades que hacen uso de esta maquiavélica celebración… Se trata de las empresas, quienes también se ven beneficiadas no sólo económicamente, sino también moralmente, en este robo masivo. Así es, compra en mi tienda y apoyas al Teleton. Simple, así las marcas incrementan sus ventas, con la mentirijilla de que un porcentaje de estas será donado al evento. Y entonces, mientras nuestra anfitriona se aplica las gotas en los ojos para simular las lágrimas porque se acaba el tiempo y no han llegado a la meta propuesta, aparece alguien con un enorme cheque a nombre de alguna marca, por alguna exorbitante suma de dinero, listo para ser añadido a la cuenta de lo recaudado. Pero en realidad esta exorbitante suma no viene del bendito porcentaje de las ventas, sino que simplemente digamos que es “lo que les sobró”, la morrallita que les dio Hacienda de cambio. Así la empresa se ve como un héroe al quedar como una “empresa socialmente responsable” que apoya al Teleton, wiiii!! Y al mismo tiempo, se lleva su buen dinerito a la bolsa. Pero adivinen qué… Que gran parte de las marcas que se manejan en México, y que apoyan a esta “noble” causa, le pertenecen, sí, le pertenecen a Slim!! Y así es como mata a dos pájaros de un tiro… O bueno, 113 millones de pájaros para ser un poco más exactos.

Un muy buen dinerito para la Navidad de dicho señor. Ah porque ahí hay otro detalle… ¿Por qué hacer el Teleton en diciembre y no en cualquier otro mes? ¡Pues porque en diciembre hay marmaja cabrón! Porque ya a la gente le dieron su aguinaldo, o su bonito de Navidad, o algo así, pero por alguna extraña y mística razón, quizá el espíritu de la Navidad, la gente tiene dinero en diciembre. Y qué mejor que invertirlo en una causa tan noble como picharle el pavo a Slim ayudar a los niños con discapacidad. Pero no crean que este detalle se le duerme!! No!! Porque esta no es la única manera en que estamos contribuyendo a que siga siendo el hombre más rico del mundo… Esto, digamos que es un “dinero rápido”, para comprar los regalos de Navidad… Vamos, el aguinaldo de Slim! El resto del año nos la ensartan cada vez que vamos al mandado, cada vez que escuchamos ese “beep” de una caja registradora… ¿Computadoras para las escuelas? Ok! Pero antes, de los 10 centavos que te sobraron, me clavo 9! Multipliquemos esos 9 centavos por todas las veces que van al día los 113 millones de mexicanos a alguna tienda de autoservicio… Pinche dineral!! Sí, me refiero al famosísimo redondeo!! Otra táctica más para ganar dinero a costa de la necesidad de otros. Digo, ¿así quién no sería el hombre más rico del mundo?

Y ya como comentario final, porque creo que ya me explayé demasiado :$ No estoy en contra de apoyar a las personas de menores recursos que uno, o a quienes padecen alguna enfermedad y no pueden costearse el tratamiento. Al contrario, uno nunca sabe cuando pueda verse en una situación así y necesite ese tipo de apoyo, por eso, siempre que podamos hay que dar algo de apoyo, no está de más para nosotros hacerlo ni para quienes lo necesitan recibirlo. Lo que me repugna es que utilicen estas situaciones como medio para ganar fama, publicidad y dinero. Si vamos a apoyar, que sea directamente con la persona o personas que lo necesiten, no con intermediarios que robarán gran parte del crédito, si no es que todo.

Y ya para terminar, algo de material audiovisual, un video que me pasaron al respecto y que a mí me agradó bastante, así que espero y también le den una checadilla, y así sin más, aquí se los dejo. Gracias por su tiempo y su atención y todo eso, y aquí seguiré proyectándome y trayendo más cosas pa mi blog y pa ustedes🙂

Una respuesta a ¿No gusta cooperar?

  1. mel dice:

    muy bueno skunt (y)

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